Parte de las soluciones inmediatas se encuentra, sin lugar a dudas, en la adecuada implementación y mejora continua en los programas de Limpieza, Higiene y Desinfección. Los programas L&D requieren en todos los casos contar con  un programa de Buenas Prácticas Higiénicas, que permita minimizar el riesgo de contaminación, proveniente del personal operativo. Incluyendo jabón desinfectante y gel sanitizante para manos, productos éstos que sean eficaces y amigables con el usuario, para que se evite desestimular su uso.

Es frecuente descubrir que la falta de uso de estos productos está asociada a reacciones adversas en la piel, debido a la composición propia de los mismos y, en muchos casos, debido al ingrediente activo: Generalmente es Triclosán. En el caso de éste último, la FDA (Food and Drugs Administration), en su Federal Register / Vol. 81, No.172 del martes 6 de septiembre de 2016, lo catalogó como “NO GRAS”, que significa: No Generally Recognized As Safe. Es decir que NO es reconocido como seguro, por lo que debería suspenderse su comercialización, básicamente debido a que afecta el título de anticuerpos y favorece la probabilidad de contraer enfermedades.

El INVIMA, (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos), en Colombia, emitió un comunicado al respecto, poco después de la publicación de la FDA (https://www.invima.gov.co/images/pdf/informate/Informacion-sobre-el-triclosan-y- triclocarban-como-ingredientes-utilizados-en-productos-cosmeticos.pdf).

En la industria de alimentos, es muy común encontrar productos de higiene personal que tienen como base de su contenido al Triclosán y, desafortunadamente en muchos casos, esta composición está relacionada directamente con el precio del producto. Lo que a la final se traduce en sacrificio del coste de la calidad, una solución nada favorable para las políticas de Salud Pública y, mucho menos, para la responsabilidad social que implica el fabricar productos adecuados para el consumo humano y animal.

Lo anterior es una situación que se presenta con frecuencia en plantas de alimentos de diversos tamaños, en donde el principal criterio de decisión para determinar el o los productos a utilizar en un programa de Limpieza, Higiene y Desinfección, está prácticamente condicionado a un tema de costos. Es entonces cuando un buen número de empresas fijan sus iniciativas de ahorro con base en atentar contra la calidad y seguridad de los alimentos que fabrican y, claro, restando importancia a la responsabilidad de suministrar alimentos inocuos a los consumidores. Ya sea que adquieran detergentes y/o desinfectantes genéricos, que aumenten las frecuencias de saneamientos o que sacrifiquen tiempo y concentración del producto a aplicar.

Sin desconocer que el costo es un factor bastante relevante, es obviamente más importante tener en cuenta atributos adicionales de los productos, tales como: Tipo y concentración del ingrediente activo, biodegradabilidad, concentración de aplicación, afinidad química con las características de suciedad a eliminar, seguridad en su aplicación, asesoría acompañada de la compra y servicios diferenciales de valor agregado, entre otros.

Y aunque existan gran variedad de argumentos conocidos por el personal técnico de planta, para justificar la implementación de un buen programa de Limpieza, Higiene y Desinfección, (haciendo referencia a la calidad de los productos), siempre será importante el factor de COSTOS.

Es fundamental tener en cuenta que para hacer sostenible un programa de L&D de calidad, en términos de eficiencia y eficacia, bajo los conceptos arriba expuestos, se debe prestar atención a las siguientes variables, conocidas generalmente como “Variables de Sinner:

1. Concentración (acción química):

Es importante garantizar que la dosificación del producto, en términos de % V/V, no supere las recomendaciones del proveedor. Esto debido a que el producto sugerido para la aplicación deseada, debería ser muy efectivo en una baja concentración. Cuando se requiere de una concentración muy alta para evidenciar una buena efectividad del producto, es bastante probable que se esté utilizando un producto equivocado. Por el contrario, una concentración muy baja conducirá a un resultado deficiente en el proceso y podría propiciar la adaptación de microorganismos a moléculas o ingredientes activos, que han sido aplicados rutinariamente de manera incorrecta.

2. Temperatura:

Dependiendo de la naturaleza de la suciedad y del diseño del producto de limpieza con el que vamos a trabajar, este es un factor crítico, ya que la efectividad del proceso estará determinada por el control de esta variable. En algunos casos, cuando la temperatura de limpieza no supera la temperatura del proceso, NO se obtendrán los resultados esperados. En este aspecto es importante considerar la seguridad del personal que realiza la actividad de limpieza.

1. Tiempo:

Siempre que se realice tanto una limpieza como una desinfección, es importante darle el tiempo suficiente al producto para que ejerza su acción química en profundidad. En el caso de detergentes, el tiempo es importante para permitir la penetración del producto y la emulsificación de la suciedad, y así lograr una mayor remoción de agentes patógenos. Mientras que para el caso de los desinfectantes, dado que la mayoría actúan por contacto con los microorganismos, se requiere seguir las instrucciones y recomendaciones del proveedor. Incluso cuando exista una perentoriedad de iniciar el proceso o de fabricar nuevos lotes.

1. Acción Mecánica:

Es tal vez la variable más importante a tener en cuenta, dado que el personal operativo en ocasiones omite este paso, con el fin de llevar a cabo la limpieza más rápidamente.

Es de fundamental importancia el tener en cuenta que, cuando no se tienen en cuenta las variables anteriormente presentadas, es probable que se deban repetir los procedimientos, generando entonces altos sobrecostos y poniendo en riesgo la continuidad y mejora del programa.

Granados Manjarrés Leonardo A.; Pérez Flórez Víctor G. 

Energía Creativa Línea Inocuidad Basic Farm S.A.S.

 

 

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