Se necesita verdadera paciencia, amor y comprensión cuando se adopta una mascota adulta, para hacerla sentir como en casa, aún más si se trata de un gato. Es que adoptar mascotas adultas es entrega en su máxima expresión, un acto de profundo amor que nos permite dar lo mejor de nosotros mismos a unos seres indefensos que, a cambio, nos colman de más amor y bendiciones.

Con sólo intentar “ponernos en las patas” de un animalito, podemos imaginar lo difícil que debe ser quedarnos sin casa y sin amos que nos cuiden, de un día para otro. Que, de la noche a la mañana, una mascota quede sin techo y sin comida, pasa más a menudo de lo que te imaginas y son varias las razones que conllevan a esto: No era el tamaño que querían, tuvieron que viajar y no tenían dónde dejarlo, o los recursos económicos para llevarlo, estaba enfermo, o simplemente porque hay mascotas que son territoriales y no pueden convivir juntas, y muchos más motivos. Si queremos adoptarlos, son muchas preguntas las que nos hacemos: Temperamento, cómo están sus órganos si ya es un adulto mayor, qué alimento come, qué le gusta hacer, cómo se comporta en soledad, cómo es con los niños, en fin, muchas preguntas que quizás debemos empezar a responder con el tiempo y con mucha paciencia. Por eso precisamente es que adoptar mascotas adultas es entrega en su máxima expresión, ya que estas mascotas pueden enseñarnos mucho más que algunas otras y obsequiarnos inigualables lecciones de vida, a la vez que pueden colmar nuestras vidas de tanto amor que no alcanzamos a imaginarlo.

Existen muchas ventajas cuando se adopta una mascota adulta: Ya no tienes que lidiar con travesuras de cachorros ni educarlos, la mayoría de estas mascotas lo aprendieron en sus antiguos hogares. Es una buena opción para las personas adultas porque se ven reflejados en ellos; si buscas una buena compañía, estos animalitos están esperando en casa sin destrozos y además, cuando decides abrir tus brazos a estos cuadrúpedos, ya sabes de qué tamaño realmente es tu mascota. Y si hablamos de oportunidades de vida, pues adoptar mascotas adultas es entrega en su máxima expresión porque les estás dando una oportunidad de vida a animales que tienen muy pocas probabilidades de ser adoptados, y simultáneamente es una oportunidad de vida para ti mismo.

Al igual que a los cachorros, a los animales adultos también se les deben practicar exámenes médicos para asegurarse de que todo esté bien. Recordando que, al igual que nosotros, a medida que pasan los años nuestros órganos están un poco agotados y eso es lo más normal del mundo, acordémonos que tanto los animalitos como nosotros somos seres sintientes, (como dicen los budistas), que necesitamos dar y recibir amor, y el amor es entrega y es sanación. Por eso adoptar mascotas adultas es entrega en su máxima expresión, es amor que sana a ambas partes. Y son esa entrega y ese amor los que nos sanan a todos, animales y humanos, amor y entrega que sanan cuando son dados y cuando son recibidos, cuando damos amor a un animalito, recibimos también amor y sanación para nosotros. Recuerda que dar es recibir.

Así que ¡Anímate y dale tu corazón a una mascota adulta! Personalmente, yo ayudé a un animalito adulto, un gatico. Desde que lo recibí en mi casa ya han pasado 3 meses y no te imaginas la felicidad y amor que se siente: Yo, la humana, estoy feliz porque llego a mi casa y alguien me espera, y el gático maúlla y me acompaña, ronronea y me hace sentir amada, seguimos en el proceso de adaptación ambos muy felices.

Algunos consejos para que sea más fácil la adaptación, cuando adoptas un animal adulto:

• Toma una toalla y frota o limpia sus pulpejos, luego limpia los muebles con la misma toalla, para que sienta más confianza. En los pulpejos se encuentran algunas glándulas que les sirven para dejar su aroma y marcar su territorio.
• Es súper útil comprar en la veterinaria PROBIOCAT, que son lactobacilos hechos especialmente para gatos. Estos pro-bióticos estimulan las defensas a nivel intestinal, ya que el estrés, producido por el cambio, puede ocasionar problemas digestivos como diarreas, o por cambio de alimento. Sólo mezclas un sobre en el alimento y ellos se lo comen fácil, porque son palatales.
• Trata de mantener los platos que usaba antes el animalito: Ojalá sean cómodos y amplios. También la manta o cama que tenía, para que se sientan más a gusto, les gusta el agua limpia y fresca, así que cámbiasela al menos dos (2) veces al día, ellos son muy limpios. Te aconsejo lavarles los platos continuamente, ya que si hay grasa o están sucios no comerán.
• Ten paciencia y no trates de cogerlo: Él te buscará, te olerá y si frota su cabeza o barbilla contigo, es el momento para acariciarlo: En la barbilla, detrás de las orejas y las mejillas, a la mayoría de los gatos NO les gusta que les acariciemos el vientre, ni la cola.
• Son felices con una caja de Cartón para jugar y esconderse. Y su mejor juguete es tan sencillo como una bola de papel: ¡Se divertirán de lo lindo!
• NO lo lleves al veterinario inmediatamente lo tengas en tu casa, deja pasar unas semanas y después lo visitas. Ya que no es fácil llegar a una casa nueva e ir a revisión médica: Tomar pastillas que no saben bien, agujas, transporte, etc. Cuando ya sea más amigable es hora de llevarlo al médico veterinario y hacerle los exámenes pertinentes como un hemograma, un perfil renal y hepático, y descartar que tenga alguna enfermedad viral transmitida por otros gatos. Ten en cuenta si la visita al veterinario es necesaria, ya sea porque lo veas decaído, no haya comido en días o su materia fecal esté muy líquida o, por el contrario, no ha hecho. Son síntomas de alarma para llevarlo a revisión.
• No trates de cambiarle el alimento: Si lo haces, que sea progresivo. Intenta darle atún, pues el cambio de casa le quitará el hambre.
• Es normal que se asuste mientras come: Por tanto, ponle la comida y retírate. Se sentirá más tranquilo comiendo, es preferible dejar el comedero en un sitio que no sea tan transcurrido por los miembros de la familia.
• Evita tener las ventanas o puertas abiertas, puede salirse y perderse, y será difícil que regrese solo, ya que no conoce el vecindario. Para ello es importante que le compres un collar y le pongas tus datos.
• Si llega visita, trata de llevarlo al cuarto o donde no tenga contacto con las nuevas personas, para que no se asuste.
• Si es posible, corre las cortinas para que pueda ver la calle y se relaje un rato.
• A ellos se les olvida si es fin de semana, así que prepárate a levantarte a la hora que normalmente lo haces de lunes a viernes. Te pedirá comida, aun teniendo en su plato, les gusta escuchar que caigan las pepas del concentrado al comedero.
• En caso de que tengas un gimnasio, colócalo frente a una ventana, podrá tomar el sol y relajarse.
• No lo bañes tan seguido, se estresará más. Si se deja coger, límpialo con pañitos húmedos.
• Evita perseguirlo y corretearlo: Se asustará y su adecuación será difícil. Déjalo que sea él mismo, a la final tú no adoptaste un gato, él te adoptó a ti.
• Si adoptaste un gato muy adulto, es mejor que no tengas objetos que se puedan quebrar en los escritorios o repisas, ya que no son tan hábiles y podrían tumbarlos y sufrir algún accidente.
• Si sales de viaje, no lo lleves contigo: Es importante que alguien de tu confianza lo cuide en tu casa. Por ningún motivo lo lleves a otra casa, se estresará y no comerá. En caso de que lo lleves, trata de darle un paseo en su guacal por el barrio para saber cómo se comportará y, si es necesario, podrías preguntar al veterinario de confianza qué darle antes del viaje.
• ¿Dejarle el mismo nombre o cambiarlo? Es una gran pregunta pero difícil de responder: ¿Tú que dices? ¿Qué sientes cuando lo miras, cuando lo llamas por su nombre actual? ¿Cómo reacciona?

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